Recuerdo cuando de pequeña iba a casa de mis abuelos en Barcelona. Vivían en el barrio del Carmelo. Nada más entrar un gran cuadro de unos chinos rechonchos y un dragón enmarcado en madera de color rojo intenso te daba la bienvenida. Tiempo después supe que lo había creado mi tío Andrés, hermano de mi madre. A veces me paraba fijamente frente a él y me detenía en cada uno de los detalles preguntándome quiénes serían aquellos chinos...y por qué mi tío decidió pintarlos. Han pasado muchos años desde entonces, pero nunca me he olvidado de aquel cuadro y de tantos otros que también llegué a ver en su casa.
Por fin pude captar algunos detalles de algunos de esos maravillosos cuadros estas navidades. Si habéis leído el post de Sant Pau d´Ordal, recordaréis que prometí enseñaros algunas fotos. Pues aquí están. Veo que soy afortunada por haber heredado ciertas habilidades artísticas que también tenía mi abuela, que se dedicaba a decorar las paredes de las casas, y espero poder llegar a desarrollarlas tanto y pintar igual que mi tío. Quién sabe, sería maravilloso escaparme unos días y aprender esta técnica tan singular. Los cuadros en realidad son grabados y luego pintados al óleo y lacados.



















































