Hoy han bajado las temperaturas considerablemente. El otoño parece que se deja notar, ya veremos si decide instalarse definitivamente...Empiezo a tomar el té con más frecuencia. Normalmente por las mañanas suelo desayunar un cola-cao fresquito en verano o muy caliente en invierno, y en ocasiones especiales, me gusta tomar un té negro con leche. Para mi el mejor es el tipo "assam", es el típico té negro de la india y lo venden distintas marcas, desde "Twinnings" hasta la marca del Carrefour. Pensando en esto revisaba también hoy las fotos del verano, si Dios lo permite podré exponer las fotos de la Alhambra en la biblioteca de Palencia a principios de año, todo está aún en el aire, espero pronta respuesta del ayuntamiento.
Y pensando en todo ello, encontré estas fotos. Son de dos días después de regresar de Andalucía y un día después de visitar el museo del Prado. Estaba tan emocionada por todas las cosas maravillosas que había visto durante las vacaciones que me dije : "¡Esto se merece un buen té!" así que saqué una bolsita "mil y una noches" que compré el último día que estuvimos en Granada. Lo tenía guardado en la maleta entre la ropa. Al abrirla, el olor me transportó de nuevo a esas calles de piedra ancladas en el pasado con la Alhambra iluminada al fondo. Qué lejos queda el verano... Pues recordando, recordando, y no queriendo regresar todavía a casa, nos tomamos ese té que me supo a gloria.
Y pensando en todo ello, encontré estas fotos. Son de dos días después de regresar de Andalucía y un día después de visitar el museo del Prado. Estaba tan emocionada por todas las cosas maravillosas que había visto durante las vacaciones que me dije : "¡Esto se merece un buen té!" así que saqué una bolsita "mil y una noches" que compré el último día que estuvimos en Granada. Lo tenía guardado en la maleta entre la ropa. Al abrirla, el olor me transportó de nuevo a esas calles de piedra ancladas en el pasado con la Alhambra iluminada al fondo. Qué lejos queda el verano... Pues recordando, recordando, y no queriendo regresar todavía a casa, nos tomamos ese té que me supo a gloria.


















































